CÓMO CONSUMIR EL JAMÓN IBÉRICO

La textura y la intensidad de matices del jamón ibérico se ven potenciados cuando se consume a temperatura ambiente, entre 21 y 24ºC. En estas condiciones, la grasa infiltrada, en la que residen gran parte de sus cualidades gustativas, se funde, de forma que el corte del cuchillo resulta más limpio y la sutileza de su variedad de sabores permite descubrir multitud de matices. Su color, olor, textura y jugosidad estimulan particularmente el sentido del gusto. Además, las diferentes partes del jamón aportan sabores diferentes que varían desde matices de frutos secos a regusto fuerte y picante.

El jamón ibérico debe presentarse al corte en lonchas finas y de tamaño medio, con algo de grasa intramuscular que lo hace más jugoso. Es mejor tomarlo solo o con un poco de pan. Resulta ideal el maridaje con vino, que realza particularmente su sabor. Los tintos, blancos, finos y manzanillas resultan especialmente recomendables.

No hay que olvidar que una vez consumido también se aprovecha el hueso del jamón ibérico, que enriquece la elaboración de caldos. Simplemente añadir un trozo de 5 a 10 cm de longitud durante la cocción.

 

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